
Si lo que decía Platón sobre que "la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo" es cierto, el disco de esto japos debe ser el equivalente a correr una hora por el parque con todo el sol apretando en la cabeza. Así que escuchenlo tomando precauciones, no vaya a ser que os de un golpe de calor y tengamos un disgusto.
Y es que este combo, con los flequillos más molones de todo el país del sol naciente, se dedican durante todo el disco a maltratar sus instrumentos y cuerdas vocales, consiguiendo un sonido deliciosamente sucio, en el que detrás de esa capa de distorsión podemos encontrar estribillos que te agarran por los huevos para ya no soltarte jamás, y si no me creen escuchen por ejemplo "Gion Midnite" y después me cuentan.
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